Cuando ESCUCHAS VOCES en tu CABEZA | #ProfessorJRuiz

Te aseguro que todos hemos escuchado las voces de las que te voy hablar.

Te cuento que en el 2021 cumplo los 50 años de edad y no me da pena decirlo. Hace un tiempo atrás le dije a mi esposo que tenía que celebrarlo en grande. Por supuesto, él pensó en una fiesta, sin embargo, para su sorpresa no fue así. Mi primera opción fue lanzarme en paracaídas, por lo que quedó sin palabras y hasta confundido, porque me mareo y las alturas no son mis amigas, aún así me dijo: “yo estoy contigo”. Al pasar el tiempo, pensé, creo que es mejor hacer un maratón, es más saludable y envolver a más personas en la aventura de acompañarme. Entonces su confusión fue mayor, ya que tengo algunos detallitos de salud y mucho, mucho tiempo sin hacer ejercicios; por lo que mis condiciones físicas no son las más adecuadas en este momento.

Con la decisión tomada, comencé a hacer algo de ejercicio por mi cuenta. Mi esposo y yo decidimos participar, caminando, en un 5K en el mes de noviembre y lo pasamos super bien. Pensábamos que seríamos los únicos en caminar, pero nos encontramos que muchas personas, entre adultos, jóvenes, niños y hasta abuelos también lo estaban haciendo. No fuimos los primeros en llegar, pero tampoco los últimos; así que el romper el hielo de esta decisión había comenzado.

Mega emocionada porque había participado por primera vez en este tipo de evento, así que sigo haciendo ejercicio y… me ha pasado de todo un poco. Desde caerme mientras me ejercitaba e infectarse la herida de forma complicada, principio de bronquitis y hasta una infección en el hueso de la mandíbula. No te preocupes, ya todas están bajo control. Pero esto me llevó a detener los ejercicios y hasta desanimarme.

El mes de mayo arribó y dije “esto no puede seguir así, tengo que ponerme al día y comenzar nuevamente”. En mi caso, el plan es bajar de peso e incorporar resistencia para participar en eventos que me preparen para el gran año.

Sin estar buscando, la semana pasada encontramos un gimnasio que nos llamó la atención por el tipo de ejercicio que es muy diferente a los gimnasios tradicionales y decidí anotarme. ¡Síííí! Comencé este lunes.

El primer día súper chévere, aunque con la lengua afuera, pero entusiasmada para continuar. Pero ya saben, el cuerpo comienza a quejarse, expresando su incomodidad con el cambio de vida. Llegó el martes y entonces fue que comencé a escuchar las voces. Un lado me decía “ estás adolorida, mejor quédate acostada en casa porque lo mereces después de un día largo en el trabajo”. Por otro lado, la otra voz me decía “debes ir, es un proceso en el que sí habrá dolor, pero valdrá la pena”. Llegué al gimnasio hasta con un poco de miedo, porque sabía que me dolería.

Imagínate, salí que casi no podía caminar, prácticamente arrastrando los pies. Mientras escribo, me duele hasta dentro del pelo (expresión de Puerto Rico, para indicar que le duele todo el cuerpo a uno), pero sé que tengo que seguir si quiero alcanzar la meta.

Esto me hizo pensar que el ser humano en general es cómodo. Queremos cambios, pero no aceptamos que para lograrlo tenemos que tomar decisiones que alterarán la vida y hasta de los que están a nuestro alrededor; enfrentar sacrificios; hacer las cosas diferentes; sobre todo el adquirir nuevos hábitos y desaprender otros.

Hay una frase célebre que me gusta mucho de Albert Einstein que dice: “Locura: hacer lo mismo una y otra vez y esperar un resultado distinto.”

Tal vez no has alcanzado tu proyecto personal de terminar los estudios graduados, escribir un libro, viajar a cierto país, abrir tu negocio y más. Lo peor de todo es que lo más seguro es que lo intentaste pero no se logró y por eso no continuaste. Sabes que si lo intentas de nuevo, tu familia y hasta tus familiares no van a crear en ti y mucho menos apoyarte. Pero la historia no está hecha de los cobardes, sino de los valientes que quizá se han permitido llorar, desmayarse, desanimarse, reestructurar el plan, comenzar de nuevo, pero nunca rendirse.

Espero que en el día de hoy, estés dispuest@ a detenerte, analizar dónde quieres estar en los próximos 5 años, qué cosas deseas alcanzar y tomar las decisiones necesarias, enfrentar el reto con alegría y consistencia. Recuerda que donde estas hoy es por las decisiones tomadas anteriormente, lo que significa que las que tomes ahora, serán para construir tu futuro.

Sé que las voces en la cabeza no terminarán, pero la diferencia está en cómo las detengo para alcanzar la meta trazada. Más adelante seguiré contando la trayectoria de este nuevo reto en mi vida.


Foto destacada: Image by Ryan McGuire from Pixabay

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